¿Qué pasa con las verduras de hoja verde?

verduras de hoja verde

A partir de los seis meses nuestros peques pueden comer de todo, salvo tres excepciones:

• Los grandes pescados como el atún rojo o el pez espada por su alto contenido en mercurio.

• Los frutos secos enteros por el riesgo de atragantamiento.

• Las verduras de hoja verde por su alto contenido en nitrato.

¿A qué nos referimos con “verduras de hoja verde”?

Pues a acelgas, apio, berros, lechuga, espinacas, rúcula, apionabo, col, hinojo, repollo, algas y borrajas (están no deberían tomarlas antes de los 3 años).

Si bien el mismo el nitrato no es tóxico, sí que lo es al convertirse en nitritos durante la digestión. Su alta concentración puede producir presencia de metahemoglobina en sangre, que conlleva la reducción de la capacidad de transportar el oxígeno a los tejidos. El hierro es la base de la hemoglobina que es la encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones a las diferentes células; pero, la presencia de nitritos altera este hierro provocando lo que se conoce como metahemoglobinemia.

A los bebés les afecta de forma importante manifestándose como cianosis o síndrome del bebé azul. Se denomina así porque las dificultades respiratorias provocan que los labios y la piel se pongan de color azul.

Además produce debilidad y acelera el ritmo cardíaco. Y niveles de metahemoglobina en sangre superiores al 50% puede tener consecuencias muy graves.

A ello se suma que el bebé no produce gran cantidad de ácido gástrico durante los primeros meses de vida por lo que puede aumentar la presencia de bacterias en el intestino, favoreciendo que los nitratos se conviertan en nitritos rápidamente.

La exposición de los nitritos al calor facilita la aparición de nitrosaminas, potencialmente cancerígenas. Sin embargo, la vitamina C presente junto a los nitratos en los alimentos, protege frente a esta mutación.

¿Cuándo dar verduras de hoja verde a un bebé?

La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ) recomienda que los niños menores de tres años no consuman borrajas, mientras que las espinacas y las acelgas quedan restringidas durante el primer año de vida. También la AEP (Asociación Española de Pediatría) en su guía Protocolos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición recomienda retrasar su consumo hasta los 12 meses.

Más allá del año, nuestros pequeños podrán consumir espinacas y acelgas, aunque en ningún caso deben exceder de una ración diaria de unos 45 gramos. Eso sí, si los menores de tres años sufren problemas gastrointestinales o bacterianos, no deben consumirlas.

En cualquier caso, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte de la importancia de un almacenamiento correcto de las verduras cocinadas. Así, la preparación de estas verduras en purés conservados a temperatura ambiente durante más de 24 horas puede dar lugar a la conversión de los nitratos en nitritos in situ, aumentando por tanto el riesgo de sufrir metahemoglobinemia.

Si tu intención es preparar para varios días, lo recomendable es congelarlo en porciones de 200-240 ml y sacarlo según necesidad.

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