Cómo Poner Límites de Forma Respetuosa en el Aula

A diario me escribís por las redes sociales acerca de casos muy concretos en los que aparecen conductas disruptivas en el aula. Muchas veces, sentís que habéis intentado de todo y que nada funciona. Por eso, hoy os traigo algunos consejos que podemos implementar desde el día uno para aprender a poner límites y trabajar desde la prevención de conflictos.

¿Cómo debo hacerlo?

  • Aprovecha los primeros días de clase para crear entre todos las normas que habrá que seguir, esto te permitirá negociarlas con ellos/as y que se sientan partícipes de la dinámica de la clase.
  • Recuerda que es importante poner normas muy concretas y sencillas de comprender. Nada de generalizaciones: “Portarse bien en clase”. Vale, pero… ¿qué es portarse bien? Es imprescindible no dar lugar a interpretaciones.
  • Realiza dinámicas y juegos a lo largo del curso que trabajen la cohesión grupal. Es importante crear vínculo entre todos los compañeros para evitar posibles conflictos.
  • Nombra encargados de la clase: eso te permitirá que cada uno tenga su función y que, al tener que rotar por todos los cargos, se tomen en serio las responsabilidades tanto suyas como de los demás.
  • Incluye apoyos visuales en el aula para favorecer la comprensión de las normas, especialmente para aquellos casos que tengan necesidades educativas especiales.
  • Incluye un espacio de la calma, ponerle el nombre que ellos quieran y que sea un lugar para relajarse cuando alguien está nervioso.
  • Realizar asambleas para hablar de emociones y situaciones que hayan surgido en el día a día y que hayan podido incomodar o hacer sentir mal a alguien.

aulas

¿Qué cosas debo evitar?

  • Escribir notas negativas en la agenda. Lo primero, porque hemos de pensar que la familia recibirá esa información de forma muy sesgada, lo segundo porque seguramente escribiremos esa nota desde el enfado del momento y lo tercero porque si nuestro alumno/a lee la nota puede influir en su autoestima y su motivación hacia la clase.
  • Realizar comentarios con “etiquetas”. “Menganito siempre estás igual”, “Siempre molestas a tus compañeros”, “Ya sabéis cómo es”… Eso les hará cargar con una etiqueta que poco o nada les pertenece. Una cosa es como actúa un niño en un momento determinado en un contexto concreto y otra muy diferente como realmente es.
  • Darlo por perdido. Intenta analizar el tipo de conductas que tiene, qué las desencadena y qué puedes hacer tú para prevenirlas.
  • Ignorar aspectos ambientales: ruidos muy fuertes, temperatura… que puedan ocasionar malestar.
  • Sentirse juzgado cuando un profesional externo necesita que cambies ciertos hábitos para un caso en concreto. Ya que simplemente, quiere ayudar.
  • No cuidar el lenguaje que utilizamos, el tono de voz y la expresión facial.

Muchos de nosotros/as hemos cometido alguna vez algunos de estos errores. Eso no es lo importante. Ni hemos de sentirnos culpables por ello. Lo importante es saber hacer autocrítica y ser conscientes de qué prácticas podemos mejorar en nuestro día a día profesional para beneficiar y fomentar un alta autoestima y autoconcepto en nuestro alumnado.

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