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ToggleCrianza: cómo acompañar sin sobreproteger
La educación y la crianza de los niños no trae manual de instrucciones y como familias la tendencia a proteger a nuestros hijos e hijas va a estar presente desde los inicios. Además, la necesidad de evitar sufrimiento también estará presente. Por esa razón muchas veces en el intento de cuidar, a veces se puede caer, sin buscarlo, en la sobreprotección.
Por ello, cabe recordar que acompañar no significa resolverlo todo por ellos, más bien es la idea de estar presente y disponible mientras ellos aprenden a enfrentarse a la vida.
Pero… ¿Qué entendemos por sobreprotección?
La sobreprotección se da cuando la intención de ayudar termina en evitar que tengan pequeñas responsabilidades (siempre dejando que éstas sean acordes a su etapa vital), que sientan frustración e incluso que se equivoquen.
Algunas frases como “no te preocupes, yo lo hago por ti”, “déjalo, no pasa nada”, “tranquilo, no es necesario que lo intentes”, tienen una apariencia inofensiva, pero si se dan de forma reiterada pueden acabar trasmitiéndoles la idea de que es mejor no intentarlo ya que su familia lo resolverá todo por ellos o no tendrán la confianza en sí mismos para desarrollar ciertas actividades.
De hecho, también podrían considerar que la familia no los ve capaces de hacerlo, lo que conlleva a desarrollar inseguridad, miedo a equivocarse, baja tolerancia a la frustración y dependencia excesiva hacia el adulto.
Acompañar desde la presencia, no desde el control
Como se mencionaba al inicio del artículo, la idea de acompañar implica estar presentes. Desde la observación y escucha activa se puede guiar sin invadir y dirigir cada paso que den. Acompañar da pie a que nuestros hijos experimenten, se equivoquen y puedan seguir intentándolo, sabiendo que sus adultos de confianza estarán allí para sostenerlos.
Por ejemplo, si un niño se está frustrando al hacer sus deberes del cole, acompañar no sería hacerlos por él, sino decirle: “veo que te está costando un poco, si me necesitas avísame y me dices por dónde podríamos empezar”. De este modo, se deja ver que la familia está disponible, pero habrá que trabajar en conjunto.
Claves para acompañar sin sobreproteger
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Fomentar la autonomía progresivamente
Introducir tareas acordes a su edad que puedan realizar de forma autónoma, por ejemplo, vestirse solos, preparar su mochila, ordenar su habitación, tomar decisiones pequeñas… son algunas de las acciones que podrían reforzar su autonomía y autoestima.
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Validar emociones sin caer en la inmediatez
Reconocer lo que sienten con frases como “entiendo que estés molesto”, entre otras, ayudan a que se puedan sentir acompañados, aun siendo conscientes de que la situación o problema que se ha dado no ha desaparecido. Como adulto presente el enfoque no debe ser eliminar el problema inmediatamente, sino hacerles saber que no están solos para afrontarlo.
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Permitir el error
Transmitir la idea de que equivocarse es parte del aprendizaje les ayudará a desarrollar una relación más sana con el esfuerzo y con la posibilidad de no alcanzar sus metas. Por lo que es importante hacerles ver desde edades tempranas que el error no los define.
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Promover “el intento” desde la confianza
Demostrar y transmitir confianza. Frases como “sé que puedes hacerlo”, “inténtalo, confío en ti”, “si me necesitas aquí estoy” reforzarán su seguridad interna y promoverán el desarrollo emocional.
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Acompañar desde la calma
Como adulto, gestionar las emociones de forma tranquila y no desde la inmediatez y emociones que estemos sintiendo en el momento ayudará mucho más a que nuestros hijos/as aprendan a regularse emocionalmente y busquen soluciones desde la calma.
Por lo tanto, acompañar sin sobreproteger no significa…
Dejarlos solos/as, sino caminar a su lado, demostrando confianza en sus capacidades y permitiendo el fallo como parte de la vida. Salvarlos del sufrimiento siempre será un anhelo normal de la familia, pero no es algo que siempre pueda ser así.
La crianza es un aprendizaje continuo, cada paso que se da junto a ellos es una oportunidad de fortalecer el vínculo y prepararlos para la vida, pero hay que soltar y confiar en ellos al mismo tiempo que apoyarlos si se caen.